FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


LA CONFERENCIA.

 (Lic. Néstor Martínez)

Mientras el Dr. Brainstone subía por la plataforma del centro espacial, no podía dejar de asombrarse por la suerte incomparable de haber sido elegido para representar a nuestra raza en una ocasión tan memorable.

El gran día había llegado. Después de decenios de dudas, especulaciones, indicios, discusiones...por fin el misterio se iba a develar. La humanidad se asomaba al comienzo de una nueva era. La prensa no hablaba de otra cosa. Todos los conflictos y problemas habituales habían pasado a un segundo plano. Ese día, a las 13:00 hs. de Montevideo exactamente, tendría lugar en Londres la conferencia histórica entre los más calificados representantes del mundo científico terrestre, y los tres visitantes extraterrestres que por fin se habían dignado a mostrarse con toda evidencia ante los ojos asombrados de la población mundial.

La selección de los representantes de nuestra civilización se había realizado atendiendo a criterios de la más alta competencia científica y tecnológica. Se consideró esto necesario para poder intentar al menos un diálogo con seres cuyo progreso en estos campos era evidentemente muy superior al nuestro. Obviamente: ellos habían podido llegar hasta nosotros, y nosotros no éramos aún capaces - ni de lejos - de llegar hasta su planeta. Era claro que no íbamos a enseñarles nada, por el contrario, eran legión los que pensaban que ese encuentro era el comienzo de una serie de revelaciones inauditas para la Humanidad.

Algo de ese sentimiento compartían los tres científicos elegidos para representar a nuestro planeta en ese encuentro histórico. El profesor John Brainstone, de la Universidad de California, famoso por sus hallazgos en el terreno de la física post-cuántica; el biólogo Yusuf Kalinowski, de Kiev, que había revolucionado el mundo científico con su concepto de la radiación celular, y la astrónoma Ngugi Ketete, de Zaire, la reformadora radical de nuestra imagen del sistema solar.

Frente a ellos estaban los tres extraterrestres conocidos periodísticamente como "los visitantes", de apariencia básicamente semejante a la nuestra y distinguidos con los apelativos de M832, K136 y BG84.

La legión de científicos, políticos, militares y periodistas invitados a presenciar el encuentro contuvo el aliento cuando, tras los saludos protocolares, el profesor Brainstone inició el diálogo intentando enfocar el tema del adelanto respectivo, en materia científico tecnológica, de las civilizaciones terreste y megaliana. Las respuestas de los visitantes fueron corteses y en gran parte ininteligibles, a pesar del flamante sistema de traducción recién puesto a punto. Se confirmaron las presunciones de que su nivel teórico no podría ser inmediatamente alcanzado por los nuestros y de que iba a ser necesario un largo entrenamiento para poder al fin vislumbrar esas novedades tremendas que sin duda nos traían. Era inevitable el sentimiento de una gran inferioridad. Sin embargo, nuestros científicos proseguían tenazmente el intento de trazar un mapa, aunque fuese provisorio y defectuoso, de los conceptos básicos de los visitantes.

Así fue que Brainstone concluyó una de sus intervenciones diciendo: "...y si el concepto de masa temporal, si mal no he entendido, que Uds. exponen puede ponerse en relación con nuestra noción de recurrencia focal, es posible, si Dios quiere, que demos un paso significativo...".

Inmediatamente Brainstone pensó para sus adentros que esa expresión religiosa y coloquial suya, hija por otra parte más del hábito que de la fe, estaba fuera de lugar en un debate científico como éste. Iba a continuar su exposición cuando fue interrumpido por K136. Aparentemente un problema en el sistema de traducción determinaba que éste preguntase a Brainstone el significado de esta palabra "Dios".

Un poco sorprendido Brainstone respondió: "Bueno, es el término que aquí se suele utilizar para referirse al Ser Supremo, ustedes saben, en la creencia de muchos, el creador del Universo..."

Una nueva interrupción de K136, que expresaba en su rostro y su mirada, al estilo típicamente megalense, una reacción de inusual excitación: "¡"Dios"! ¡Ya me parecía, terrestres, que ustedes no podían ser ajenos a la más fundamental de las nociones! ¿Sería Ud. tan amable de explicarnos brevemente la historia y el estado actual de la cuestión religiosa en su planeta?

Los "terrestres" que asistían a ese histórico encuentro estaban preparados para grandes sorpresas, pero no para una tan grande. Se habían gastado meses en la preparación de la conferencia, dando por descontado que el diálogo debía plantearse en el plano estrictamente científico. Después de todo, ése era el nivel en el cual la superioridad de los visitantes extragalácticos brillaba incontestable, y allí se esperaba lo más detonante de sus revelaciones. El giro que tomaba ahora el diálogo era de lo más imprevisto y decepcionante para la mentalidad media de los asistentes al encuentro. Particularmente los tres científicos terrestres, y entre ellos especialmente Brainstone, objeto de la pregunta insólita, se sentían profundamente chasqueados. Habían pasado semanas actualizando sus conocimientos científicos para no hacer tan mal papel ante los visitantes. ¡Y ahora les pedían éstos que recordaran nociones que no frecuentaban desde los tiempos de su niñez!

Pero había que salir del paso, y hacer lo que se pudiera. Rebuscando entre sus recuerdos de la escuela dominical, Brainstone empezó por aclarar a K136 que existía y había existido siempre gran diversidad de opiniones entre nosotros respecto de esa cuestión. La respuesta fue la siguiente: " Oh, sí, también sucede eso entre nosotros, lamentablemente. ¿No es una pena que en lo más importante no haya podido todavía llegarse a un acuerdo? De hecho, esta delegación megalense que está ante ustedes es un ejemplo de lo que digo: mientras yo estoy convencido de la existencia de un Ser Infinito e Inteligente que ha hecho todas las cosas, y a nosotros, aquí mi congénere M832 es totalmente escéptico respecto del tema, mientras que BG84 cree en la existencia de una pluralidad de seres superiores. Supongo que, al igual que en nuestro planeta, aquéllos de ustedes, terrestres, que son creyentes se habrán agrupado en organizaciones de culto más o menos análogas a las que existen en Megalen".

En vías de estar profundamente disgustados por el rumbo que tomaba la conversación, Brainstone, Kalinowski y Ketete esbozaron un esquema de historia de las religiones terrestres que hubiese necesitado amplia indulgencia de parte de alguna catequista instruída. Al final del mismo, BG84 tomó la palabra para decir: "Veo que en la descripción de Uds. han tenido gran preponderancia las religiones que están de acuerdo con mi congénere K136 en afirmar un solo Ser Supremo. Noto además que las tres que han mencionado ustedes están históricamente relacionadas entre sí, y tienen en común la noción, presente también ente nosotros, de que algún habitante del planeta es enviado especial de la divinidad, la cual habla por medio de él a los demás".

Por su parte, M832 manifestó su alegría ante el hecho de la moderna secularización y el ateísmo, que en su opinión abría el camino hacia una concepción más justa de la realidad. Incluso dejó entrever que en este aspecto la civilización terrestre estaría tal vez más avanzada que la de Megalen. Se extrañó sin embargo de la indiferencia que sus colegas terrestres manifestaban ante estos temas. "Entre nosotros, dijo, estas cuestiones constituyen el punto más candente de la discusión filosófica".

Pero el semblante de K136 denotaba una cierta perplejidad. En tono dubitativo e inquisitorio se dirigió a Brainstone: "He creído detectar en su narración la sugestión de una relación... especial entre ese hombre, Jesús, y la Divinidad, que no alcanzo a comprender plenamente. Por supuesto, también nosotros conocemos a quienes han dicho ser enviados definitivos del Ser Supremo..."

Aquí lo interrumpió M832 con una sonrisa maliciosa (megalense): "¡ Oh, si: G126, H240, GB11, y tantos otros ! . Pero K136 no le hizo caso, y siguió preguntando a Brainstone: "Pero me ha parecido entender que Ud. afirmaba algo distinto respecto de lo que creen los seguidores de Jesucristo".

Brainstone, Kalinowski y Ketete ya estaban francamente disgustados. Más aún, estaban inhibidos de tener que tratar un tema que, las pocas veces que se les cruzaba en el camino, acostumbraban soslayar, y sobre todo, de tener que tratarlo en el aspecto que más trataban de soslayar. Se miraron entre sí con embarazo, y la autoridad que daba a Brainstone su infancia protestante lo marcó inexorablemente para responder a la pregunta del megalense: "Bueno, en efecto, aunque también en este punto los cristianos no han estado siempre todos de acuerdo, sin embargo, la gran corriente histórica de esta religión ha reconocido en Jesús, cómo decirlo, en fin...a Dios mismo hecho hombre entre los hombres".

Los visitantes se miraron entre sí con expresión de profunda extrañeza, más aún, de estupor. El rostro de K136, en particular, denotaba, además de estupor, una mezcla de horror e indignación: "¿Pretende Ud. decirme - dijo - que además de casos de enfermedad mental que también tenemos en nuestro planeta, ha existido en el suyo un número importante de personas religiosas que se han atrevido a creer que el Ser Supremo, el Infinito, el Absoluto, ha asumido la realidad de una de sus creaturas humanas, habitante de este planeta, para ser finalmente desconocido, rechazado, y muerto como el peor de los criminales? ¡Esto es intolerable! ¿Cómo han podido permitir ustedes que esto tuviese alguna difusión?

Brainstone contestó: "No entiendo lo que Ud. quiere decir". K136 replicó: "¡Supongo que se habrán tomado severas medidas al respecto!" Kalinowski intervino diciendo: "Efectivamente. Los seguidores de este hombre fueron ajusticiados por centenares, principalmente por parte del Imperio entonces existente".

El megalense pareció tranquilizarse un poco, si bien se notaba que aún estaba bajo la influencia del asombro. Dijo: "No podía ser de otro modo. Con todo, nada me ha impresionado tanto de su planeta como este monstruoso episodio de su pasado religioso, felizmente supera..."

Aquí fue interrumpido, de mala gana, por Brainstone: "No, Ud. no ha comprendido. Los cristianos existen todavía". "¿Es que todavía quedan algunos? ¿Qué esperan Uds. para desembarazarse de los restos de esa plaga? replicó vivamente K136. Brainstone y sus compañeros terrestres volvieron a mirarse. Finalmente Ketete dijo al visitante: "No es que queden algunos. De hecho, si bien en términos absolutos no constituyen la mayoría de la población mundial, en términos relativos, y por comparación con las otras religiones..."

El equivalente megalense de la palidez apareció en el rostro de K136. "¿Cuánto hace que existe esta religión? preguntó. "Unos dos mil cien años de nuestro calendario" respondió Brainstone mientras miraba fijamente su cuaderno de notas.

Un largo silencio siguió a estas palabras. Finalmente fue roto por K136 que anunció a los terrestres: "Este primer encuentro ha sido muy interesante, pero por ahora me parece que debemos darlo por terminado. Mis congéneres y yo debemos evaluar la nueva...información que hemos recibido. Nos volveremos a reunir en breve, luego de que hayamos hecho contacto por onda con nuestras autoridades de Megalen".

Efectivamente, esa misma noche K136 se comunicó con sus jefes en un planeta de otra galaxia. El texto de su mensaje empezaba así: "El congénere K136 saluda respetuosamente al Gran Senado de Megalen y a su Presidente. Me excuso de antemano por no seguir el orden acostumbrado en esta trasmisión. Tal vez, después de todo, el orden acostumbrado haya sido trastornado irremediablemente. Algo absolutamente increíble está sucediendo en este planeta...".

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Claramente, la idea más obvia en "La Conferencia" es que mientras esperamos usualmente que los posibles visitantes extraterrestres nos enseñen algo a nosotros, en realidad, somos nosotros los que tenemos la novedad más asombrosa de todo el Universo para comunicarles a ellos: la Encarnación del Verbo de Dios.

Unido a esto, está la tesis de que la incredulidad moderna está tan trabajada por la costumbre y la ausencia de reflexión que ni siquiera es consciente de hasta qué punto está justificada en ser incrédula. Es decir, en nuestro cuento el que más se escandaliza con la verdad central del cristianismo es justamente el más religioso de los tres extraterrestres. Nos hemos acostumbrado (¡parece mentira!) a decir o a oír decir que Dios se hizo hombre...En los tiempos de Jesús, esa sola afirmación bastaba para que un hombre fuese matado a pedradas, y no por bandoleros, sino por sacerdotes. Horrible, se dirá. Pero también es cierto que aquella gente tenía un sentido mucho más agudo que el nuestro de lo que significa la palabra "Dios". Ante todo, creían realmente en Él.

Pero la cosa no queda ahí: el asombro de K136 llega al paroxismo cuando se entera de que el cristianismo ha sido durante dos mil años, y es todavía, una de las religiones con mayor cantidad de adeptos en el planeta. Y aquí sucede algo muy paradójico: la acumulación de incredibilidades comienza a producir credibilidad. La misma existencia histórica de la Iglesia a lo largo de 2000 años es humanamente inexplicable. Recuérdese que no se trata simplemente de una religión, sino de la religión del Dios Crucificado, lo que para muchos sería una antirreligión. Si hoy día muchos oyen hablar de la Encarnación con indiferencia, es posible a que eso se deba a que no creen en Dios simplemente. Pero en los tiempos de Jesús eran pocos los no - creyentes. Luego, el cristianismo no debería haber podido ni siquiera comenzar. No sólo comenzó, sino que ha perdurado hasta hoy.

Esa incredibilidad sin embargo visible es la que lleva a K136 a la terrible sospecha de que a lo mejor la otra, la invisible, no es después de todo tan increíble.


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