FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


ENCUENTRO SOBRE ÉTICA Y FAMILIA:

"LOS VALORES FAMILIARES EN EL UMBRAL DEL TERCER MILENIO".

LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA Y LA VISIÓN CRISTIANA DE LA FAMILIA.

 

Expositor: Lic. Marcelo L. Imperiale.

 

I. LA FAMILIA: SOCIEDAD NATURAL Y NECESARIA PARA EL CULTIVO DEL HOMBRE.

Leemos en la Constitución dogmática Gaudium et Spes, n0 25: "de los vínculos sociales que son necesarios para el cultivo del hombre, unos como la familia y la comunidad política, responden más inmediatamente a su naturaleza profunda; otros proceden más bien de su libre voluntad".

El Magisterio de la Iglesia presenta la familia como una forma de socialización propia del hombre, inscripta en su misma naturaleza, indispensable para la formación y el desarrollo del hombre como hombre, tanto en su dimensión particular como social. Por eso "el bienestar de la persona y de la sociedad humana y cristiana está estrechamente ligado a la prosperidad de la comunidad conyugal y familiar" (Gaudium et Spes, n0 47).

El hombre no alcanza la plenitud de sí mismo, si no es dentro de la sociedad a la que pertenece, y en la cual la familia tiene una función primordial (Cf. Pablo VI, Populorum Progressio, n0 36).

Como el autor de la naturaleza es Dios, se sigue que esta tendencia del hombre a constituir familias responde a los designios infinitos del Creador; tanto el matrimonio como su uso natural son de origen divino y, por ende, la constitución y prerrogativas fundamentales de la familia "han sido determinadas y fijadas por el Creador mismo, no por la voluntad humana ni por los factores económicos" (Pío XI, Divini Redemptoris, n0 28).

Por ello, podemos definir familia como: institución natural y necesaria, fundada en el matrimonio uno e indisoluble, que nuclea a padres e hijos.

Además de su origen natural, podemos señalar otras características inherentes a la misma:

1. Se funda en el matrimonio, es decir, en una unión íntima entre varón y mujer (unión heterosexual), indisoluble, libremente contraída, públicamente afirmada y abierta a la transmisión de la vida.

2. Es la sociedad fundamental en la que nace y crece el hombre. Es una "sociedad imperfecta", en el sentido en que no posee en sí misma todos los medios necesarios para su fin propio, requiriendo la cooperación de la sociedad y del Estado. Por ello, "es una sociedad que goza de un derecho primordial" y de este modo "según los planes de Dios, es célula básica de la sociedad, sujeto de derechos y de deberes antes que el Estado y cualquier otra comunidad" (Juan Pablo II, Familiaris Consortio, n0 45 y 46).

3. En cuanto al matrimonio -escribe san Agustín- "éstos son los bienes que hacen buenas las nupcias: los hijos, la fidelidad y el Sacramento" (De Bono Conjugali, cap. 24, n0 32). Haciéndose eco de esta doctrina, Pío XI estableció sus orientaciones pontificias al respecto (Cf. Casti Connubii), seguidas por Juan Pablo II en Familiaris Consortio.

a) Los hijos. Comprende la procreación y la educación de los hijos. Del deber de los padres de mantener y de educar a sus hijos, surge el concepto de patria potestad, conjunto de obligaciones que tienen los padres respecto de los hijos, en virtud de los cuales surgen determinados derechos a los esposos, para cumplir adecuadamente con las mismas. Estas obligaciones son: guarda y vigilancia; asistencia; representación del menor frente a terceros y el Estado, y educación, que generan los siguientes derechos: potestad domiciliaria, potestad disciplinaria, potestad educativa y potestad económica.

b) Fidelidad. Los esposos ya no son dos, sino una sola carne: este concepto abarca más que el mero cumplimiento de la indisolubilidad de los lazos, pues además implica: i) la unión y entrega recíproca de los esposos (débito conyugal); ii) el deber de alimento y asistencia del esposo respecto de la esposa e hijos; y iii) deber de la esposa de cuidar el hogar. En cuanto a la indisolubilidad del matrimonio, ésta no descansa solamente en principios de orden religioso, sino también en principios de orden natural y de experiencia.

Importa aquí destacar la complementariedad entre los esposos que el matrimonio constituye, complementariedad necesaria para la plena realización del hombre que abarca tanto lo físico (suponiendo la distinción de sexos, varón y mujer), como lo espiritual.

c) Sacramento. A los aspectos de orden natural, debe sumarse la consagración que Dios hace de la unión matrimonial querida por Él desde el principio de la creación (Cf. Génesis, especialmente el segundo relato de la creación del hombre y de la mujer) perfeccionándola con la dignidad de sacramento, o sea, como fuente de gracia.

II. MODERNOS ATAQUES AL CONCEPTO NATURAL Y CRISTIANO DE FAMILIA.

Muchos y diversos son los modos en los que nuestra civilización contemporánea se ha erigido en gran medida en detractora y enemiga de la familia conforme la hemos definido y caracterizado.

1. Cultura de la muerte. "La vida del hombre ha de considerarse por todos como algo sagrado, ya que desde su mismo origen exige la acción creadora de Dios" (Juan XXIII, Mater et Magistra, n0 194). El aborto, la anticoncepción, y en los albores del próximo milenio, la manipulación genética y la clonación, se erigen en fuertes ataques a la dignidad de la persona y de la familia.

El aborto ha sido expresamente condenado y penalizado por la lglesia: "Quien procura el aborto, con concreción de su efecto, incurre en excomunión latae sententiae" (Código de Derecho Canónico, C. 1398), afectando esta excomunión "a todos los que cometen este delito conociendo la pena, incluidos también aquellos cómplices sin cuya cooperación el delito no se hubiera producido" (Juan Pablo II, Evangelium Vitae, n0 62). La condenación del aborto se extiende, asimismo, a la manipulación genética de los embriones, a su uso y al uso de fetos humanos con fines experimentales (Cf. Carta de los Derechos de la Familia, art. 4, inc. b y c; Donum Vitae; y Juan Pablo II, Evangelium Vitae, n0 63).

2. Perspectiva del Género. Se propone como una corriente activa de pensamiento orientada a revolucionar la sociedad occidental sobre un concepto nuevo de persona. Su origen filosófico se encuentra en el marxismo (Engels, Horkheimer, con claros antecedentes en la ginocracia de Bachofen) y en el estructuralismo (Lévy-Strauss, J. Lacan y M. Foucault). Sobre este fondo, la perspectiva del género sostiene que la cultura y el sentido del discurso varian de una época a otra, siendo meros constructos sociales.

Dentro de esta perspectiva incluyen las diferencias sexuales inscriptas en la biologia como roles atribuidos por la sociedad, a las cuales definen como estereotipos. Lo masculino y lo femenino son roles sociales, modelos convencionales de conducta, generados por una sociedad patriarcal. Se incluye, asimismo, en esta valoración la paternidad, la maternidad, el matrimonio heterosexual, la noción de familia, todos valores que son minimizados como formas sociales oprimentes y discriminatorias.

Se opone, así, la noción de género a la de sexo. El género admite tantos roles como el imaginario social admita. Se abre así un "continuum sexual" que admite infinitos intersexos, como elecciones válidas culturales. Es de destacar que estas ideas están siendo promovidas por organismos internacionales, en los diferentes foros de las Naciones Unidas.

Frente a todos estos ataques, es necesario promover el valor de la familia, su dignidad, fundada en los designios de Dios y en la naturaleza humana. "La familia, como comunidad de amor y de vida, es una realidad social sólidamente arraigada" (Juan Pablo II, Carta a las Familias, n0 17). En virtud de la sacramentalidad del matrimonio en que se funda, "los esposos quedan vinculados uno a otro, de la manera más profundamente indisoluble: su recíproca pertenencia es representación real, mediante el signo sacramental, de la misma relación de Cristo con la lglesia" (Juan Pablo II, Familiaris Consortio, n0 13).

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Organiza:

Centro de Investigaciones de Ética Social (CIES) - Fundación Aletheia (Buenos Aires - Argentina).

 

Auspicia:

Fundación Perez Companc (Argentina).

 

Promueven y Coordinan:

Club Católico de Montevideo.

Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE).

Comisión Arquidiocesana de Pastoral Familiar.

Instituto de Ciencias Familiares (ICF).

 

Montevideo, 5 de agosto de l999.


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