FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


La vida de San José

 

Y, para empezar, de San José no tenemos

ni una sola palabra en la Escritura.

San José no tuvo ninguna acción visible

en los acontecimientos de su época.

No tuvo que afrontar al rey Herodes

como San Juan Bautista

ni se presentó a los hombres con una palabra nueva

como San Pablo.

No tenemos nada que hacer con él

ni en el orden político

ni en el dominio de las ideas.

Su vida está completamente fuera

de eso que se llama vida pública;

fue una vida como la nuestra

una vida privada.

San José tuvo que soportar el orden exterior del mundo

dentro de ese orden, justo o injusto

no hizo otra cosa sino callar, obedecer,

buscar el pan de cada día.

Ahora bien en la vida privada de este hombre

hay algo más,

ese algo más es de un orden enteramente espiritual.

Es como nuestra vida religiosa,

un secreto del alma;

algo que pasa en lo escondido

lejos de la mirada de los hombres.

 

La vida exterior de san José, pues,

pertenece a lo que se llama la vida privada.

y el misterio que puede haber en esa vida

es algo religioso, algo invisible,

algo que pasa delante del Padre

y que corresponde a lo que se llama la vida oculta.

Y esta semejanza entre la vida de San José

y nuestra vida,

es lo que me alienta a hablaros del santo.

 

Dimas Antuña, La vida de San José, pp. 11-12.

 

Esta publicación nació de una conferencia pronunciada en la Fraternidad de la Asunción, el día 9 de junio de 1940.

 


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