FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)


 

 

Dios visita a su Pueblo

Diác. Jorge Novoa

 

Navidad significa compromiso de Dios con el hombre y respuesta agradecida del hombre a Dios. Este axioma fundamental ilumina lo que celebramos en la Navidad. Dios visita a su pueblo. No permanece al margen de la historia, muy por el contrario, se introduce en la historia humana para sanarla llenándola de sentido. La Navidad tiene su  espíritu propio, es decir, una forma adecuada de celebrar y ella debe estar en consonancia con el misterio que revela la Encarnación del Verbo. Este hecho posee una secreta verdad,  que debemos buscar en el mismo acontecimiento, para descubrir la forma propicia de celebrar la Navidad. 

 

El centro del acontecimiento es un hecho histórico, una verdad que ahora anida en el corazón del mundo sustentándolo. Una verdad que cambia definitivamente la historia humana. Dios, tras el largo camino de diálogo,  del que nos da cuenta la Antigua Alianza, irrumpe en el mundo pidiendo permiso para entrar, como dicen en nuestros pueblos del campo, golpea las manos para ser recibido. Qué maravilloso misterio!!!

 

María es quien sale al encuentro de este Dios que viene, ella cobija en su seno al Dios que pide ser recibido, ella y José. Si no cabe la posibilidad de imaginar  Belén sin el Niño, tampoco se puede pensar a María, en esta hora de tanta generosidad, sin José. El "fiat" que María deposita en Dios, como el más excelso tesoro que criatura humana ofreció, ha sido rubricado por el silencio lleno de amor de José.

 

Si hoy, tantas veces, al tratar de firmar una encomienda que recibimos en la puerta de nuestra casa,  no encontrando donde apoyarnos, recibimos con tanta generosidad la espalda de nuestro esposo o esposa que sirve de sostén a esa firma. María en el plano humano apoya su firma en la espalda amorosa de José y al verla, como Moisés, reconoce en ella el paso de Dios. 

 

Lejos está de su verdad, la dolorosa comercialización que esta cruel sociedad de consumo nos propone,  ella vive rematando  lo más preciado y sublime en el mercado cultural que ha engendrado. ¡Qué triste espectáculo!

 

Frente a este triste espectáculo, está el camino que conduce a  Belén. Ellos, también hoy, golpean muchas posadas para poder encontrar alojamiento e igualmente son rechazados, muchos son los corazones ingratos que demasiado apresurados en preparar los regalos y el banquete, no se detienen a recibirlos. De allí que debemos preguntarnos :  ¿Qué celebro en la Navidad? y ¿Cómo celebro la Navidad?

 

Jesús quiere nacer en tu vida, quiere invitarte a recorrer con María y José el camino de Nazaret a Belén. Un camino sinuoso pero seguro, únete a los que caminan en dirección de Belén en esta Navidad. Dios quiere visitar tu casa, ábrele la puerta de tu corazón…

 

 

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