FE Y RAZÓN

"Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est"

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo

(Santo Tomás de Aquino)

TESTIMONIOS EXTRABIBLICOS DE LOS DOS PRIMEROS

SIGLOS SOBRE JESUS: PAGANOS, JUDIOS, APOCRIFOS

 

Pbro. Dr. Miguel A. Barriola

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IV - REPERCUSIONES ACERCA DE JESUS EN LA LITERATURA RABINICA.

1 - Breve noticia sobre los escritos rabínicos

2 - ¿De qué crédito goza el Talmud?

3 - Carácter de las referencias talmúdicas a Jesús

 

IV - REPERCUSIONES ACERCA DE JESUS EN LA LITERATURA RABINICA.

Como se ha comprobado, de la historiografía contemporánea de los dos primeros siglos, hasta por parte de compatriotas del mismo Jesús, no obtenemos sino migajas.

Más abundantes son los datos que se puede espigar examinando la producción rabínica,sobre todo en el Talmud, verdadero arcón de noticias tradicionales, donde, en abigarrada mezcla,es posible encontrar de todo:leyenda e historia, fantasía y sesudas máximas.

1 - Breve noticia sobre los escritos rabínicos(144).

En tiempos de Jesucristo, el partido de los fariseos reconocía un valor legislativo a las tradiciones transmitidas en las escuelas, que completaban la Ley (Torah) y la adaptaban a necesidades nuevas, no previstas por el legislador (145).

Distinguían, pues,entre la torah she bi ketab (ley escrita) y torah she be `al peh (ley oral).

Pero los maestros (rabbanîm) experimentaban una extrema repugnancia a poner estas tradiciones por escrito, sobre todo a exponerlas en público. Se temía, sin duda, que las contradicciones doctrinales de los jefes, puestas en evidencia por la lucha entre Hillel y Shammai(146), y perpetuadas en sus escuelas, dañaran a la autoridad de la tradición. Se daba otro motivo:el temor de que los gentiles, que, en cierto sentido habían echado mano a la Escritura por medio de la traducción griega,entraran también en contacto con el tesoro de las tradiciones. Los doctores de la primera época(siglos I y II p. C. ),que no hacían más que reproducir las sentencias,indicando aquellos de quienes las habían recibido, haciéndolas remontar en lo posible a su primer autor (hasta el propio Moisés), eran conocidos como: repetidores o tannaîm.

Los maestros más eminentes como los Rabbís Aqiba (11O - 135 p. C. ) y Meir (13O - 16O p. C. ) y otros sin duda,todavía más antiguos, comenzaron a agrupar sentencias, de modo que se formara un código de jurisprudencia, más bien que una colección de opiniones divergentes.

Esta tarea fue, por fin llevada a cabo, con satisfacción general por "Rabbí", es decir: Rabbí Jehudá ha -nasí(= el príncipe),nacido en 135 p. C. Su obra es llamada Mishna, o repetición(147).

La colección sufrió algunos añadidos y alteraciones,pero su autoridad fue tal que inauguró una nueva época.

Probablemente uno de los discípulos de Jehudá (R. Hiyya bar Abba), redactó una "adición" o complemento (Tosefta). Pero este agregado no es simplemente un apéndice de la obra mayor. Consta,más bien,de sentencias tradicionales,igualmente antiguas, que no fueron recogidas en la antología mishnaica. No goza de la misma autoridad, pero es muy apreciada por los modernos por el sabor primitivo de su texto.

Después comienza la generación de los rabinos llamados Amoraîm (= los que hablan, los intérpretes), encargados de elucidar puntos poco claros de la Mishna. Estos doctores no interesan a nuestra pesquisa, pues son posteriores al S. II. Sin embargo, a veces, ellos recordaban algunas sentencias de maestros antiguos, que no fueron recogidas en la Mishna. El conjunto de estos dichos recibió el nombre de: Baraitôt (o: Baraitá), es decir:tradiciones tannaíticas (SS. I y II) conservadas"fuera"(bar-exterior) de la Mishna. Por consiguiente, algunas de ellas,caerán también en el campo de nuestra atención.

El conjunto de estas antiguas y nuevas soluciones,que se fue coleccionando durante seis o siete generaciones, constituye la Gemará (= complemento),que, unida a la Mishna, su base,formó, por fin,los dos grandes Talmudes (148), el de Palestina,acabado a comienzos del S. V y el de Babilonia (149),más estimado,cuya terminación es colocada a fines del mismo S. V.

2 - ¿De qué crédito goza el Talmud?

Entre los especialistas reina la sensación de que esta ingente obra de siglos es bastante desigual y no todos coinciden en la apreciación de los datos que pueda suministrar, muy especialmente en lo que toca a Jesús.

"Debe quedar sentado de entrada que es extremamente dificultoso trabajar con las "referencias" en el Talmud...todo el asunto parece altamente problemático" (150).

En primer lugar, no poseemos al Talmud puro,porque ha sido censurado, tanto por los cristianos como por los mismos judíos, en especial, a partir del siglo XII (151).

En segundo lugar, el gran lapso de tiempo que se empleó para poner por escrito estos materiales presenta grandes dificultades.¿Cuándo vivieron los autores que posiblemente legaron algo sobre Jesús? ¿Por quién fueron informados? ¿Son creíbles estas noticias?(152).

Prescindiendo del tema puntual de Jesucristo, las características de la obra en general no son precisamente las que puede presentar un documento con finalidad histórica.

También al respecto se dividen las posturas no sólo cristianas,sino también judías(153).Por de pronto,"se ha de retener en la memoria que el Talmud no es un libro legal, ni un Código en el que cada frase tiene validez incondicional. Ya en la Mishna, con mucha frecuencia son presentados uno junto al otro diversos puntos de vista"(154).

Según J.M.Lagrange,el Talmud "sería la cosa más ridícula, una amalgama sin ninguna perspectiva histórica verdadera, si Josefo no ofreciera un marco"(155).

La tradición de los usos y costumbres suele padecer menos adulteraciones que lo referente a sucesos puntuales. Así y todo, el Talmud es bastante parcial en su entrega sobre las prácticas de la totalidad del judaísmo. Porque ese inmenso cuerpo literario es resultado exclusivo del partido fariseo (el único que sobrevivió a la catástrofe del 7O,logrando reorganizar al judaísmo, que, fundamentalmente, es el que ha llegado hasta nuestros días). Así es como el Talmud "considera al resto del pueblo como inexistente y enmudece sobre los períodos en que los fariseos no estuvieron en el pináculo. Todo el pasado está considerado desde el ángulo del fariseísmo. El Sanhedrín, tal como existía a fines del siglo II, es llevado a los tiempos antiguos, de suerte que el gran sacerdote, no solamente no lo preside, sino que no desempeña en él ningún papel. No se puede concebir una deformación más audaz de uno de los hechos históricamente mejor comprobados"(156).

No obstante, no se ha de caer en el pesimismo total en cuanto a las posibilidades de datos históricos firmes que se pueden extraer de los testimonios rabínicos. Según un gran experto católico sobre el judaísmo, "constituyendo una entidad viviente, donde todas las cuestiones que se refieren a la vida bajo la ley son abordadas, no puede tampoco no tener en cuenta a los acontecimientos históricos: tiene que discutirlos e insertarlos en su sistema. Pero el género muy particular de esta literatura nos obliga, sin embargo, a establecer una distinción nítida, por una parte, entre los relatos de primera y de segunda mano. Esta criba es difícil de establecer con frecuencia y a veces se hace francamente imposible. Esto no es asombroso, si se quiere tener en cuenta que estamos en un ámbito en que el espíritu de polémica ha relegado prácticamente a la sombra toda otra reflexión.

Pese a la relativa incertidumbre que el método talmúdico deja subsistir en lo que concierne a la persona de los maestros (nombre, época, lugar,etc.), en nombre de los cuales transmiten las diferentes tradiciones, el mejor método de dar una idea general de los textos rabínicos antiguos que se refieren a Jesús y al cristianismo parece seguir siendo el cronológico. Es por eso que nos proponemos comenzar por el período de los tanaítas"(157).

3 - Carácter de las referencias talmúdicas a Jesús

¿Qué tipo de noticias nos puede brindar esta literatura en lo tocante a Jesús?

Son de dos clases: unas indirectas, en cuanto iluminan usos,costumbres,giros lingüísticos,géneros literarios( parábolas , por ej.),aforismos. Sobre todo han contribuido a esclarecer mucho de la lengua misma de Jesús , quien se expresó en arameo, como es posible apreciar en el trasfondo existente detrás del griego de nuestros evangelios(158).

Así,respecto a los aportes de carácter ambiental,pongamos por caso,en Jn 7, 37 se da noticia de la participación de Jesús en la fiesta de las tiendas o tabernáculos. A un momento dado se notifica:"El último día,el día grande de la fiesta,se detuvo Jesús y gritó: Si alguno tiene sed,que venga a mí y beba..."

El texto mismo es inteligible de por sí. Pero, conociendo el desarrollo litúrgico de aquella solemnidad, cobra mucho mayor relieve, ya que la exclamación de Jesús, en lo que se refiere al agua abundante,toma pie de las ceremonias mismas que se desarrollaban en el templo.

Lev 23, 39 ya nos da información sobre los varios días que duraba la fiesta,pero el desarrollo de sus ceremonias no está detallado en ninguna parte, fuera del tratado Sukkah (tabernáculo) de la Mishna.

Cada una de las siete mañanas una procesión bajaba a la fuente de Gihon,hacia la parte sudeste de la colina del templo. Allí el sacerdote llenaba de agua un cántaro de oro, mientras el coro repetía Is 12, 3: "Sacaréis agua con gozo de las fuentes de la salvación".Entonces el cortejo subía al templo a través de la puerta del agua.Cuando llegaban al altar de los holocaustos, lo rodeaban esparciendo el sacerdote agua sobre él. El séptimo día se daban siete vueltas en torno al altar,cumpliendo los mismos ritos(159).La oportunidad de la referencia al agua , copiosamente derramada,sólo es perceptible teniendo como telón de fondo el ceremonial, conocido -como adelantamos- sólo por las fuentes rabínicas.

Muchos otros ejemplos se podrían aducir, pero no es éste el cometido de estas notas.

Más bien nos ceñiremos al otro género de informaciones que es factible extraer de los testimonios rabínicos, a saber: aquellas que directamente, en cuanto es posible acertarlo críticamente, se refieren expresamente a Jesús.

NOTAS

(144)Nos guiamos en este tramo, sobre todo por: J. M. Lagrange, "Les écrits rabbiniques" en su obra: Le Judaïsme avant Jésus - Christ, Paris (1931, 3\'aa ed), XV - XX. Ver también: J. L. Strack, Einleitung in Talmud und Midrasch, München (1951, copia exacta de la 5\'aa ed. de 192O). J. Bonsirven, Textes Rabbiniques des deux premiers siècles chrétiens pour servir à l`intelligence du Nouveau Testament, Roma (1954). R. Le Déaut, Introduction à la littérature Targumique, Rome (1966). J. Bowker, The Targums and rabbinic literature - An Introduction to Jewish interpretations of Scripture, Cambridge (1969)

(145) La otra rama de los judíos más conocida por los Evangelios era la de los Saduceos. Ellos no admitían la tradición oral y de la escrita, sólo se ceñían al Pentateuco. Había, pues, diferencias abismales de doctrina e interpretación entre estos dos grupos, así como con otros (zelotes, esenios).

(146) Hillel (2O a. C. , originario de Babilonia) y Shammai (3O a. C. ) eran contemporáneos de Cristo, al menos los representantes de sus respectivas escuelas. Sus diferencias hermenéuticas eran notorias, siendo los shamaítas, las más de las veces, rigoristas.

(147) Del verbo shanah: repetir,aprender (lo transmitido oralmente). En la designación Tannaîm,nos encontramos con la misma raíz (repetidores),sólo que en arameo. La Mishna está redactada en hebreo (llamado "míshnico",para diferenciarlo del bíblico).

(148) Talmud significa doctrina o enseñanza (del verbo: lamad = aprender;en la forma piel: limed: enseñar). Se suele ver el origen de este oficio (los escribas que explican la ley) y su resultado: la doctrina, en Esd 7, 1O: "Esdras preparó su corazón para investigar la ley del Señor (liderosh et - torat yhwh), poner por obra y enseñar (lelamed) en Israel el precepto y el juicio".

Del afán por "escrutar" las Escrituras (señalado por el primero de los verbos hebreos arriba subrayados), deriva otro acervo de los escritos rabínicos: los midrashîm, que son explicaciones de la ley, ya de estilo jurídico (kalakôt, de halak: caminar) ya en forma de narraciones edificantes (haggadôt, de nagad: narrar).

(149) Propiamente los componentes del Talmud palestinense son conocidos como Mishna y Talmud. Sólo en el de Babilonia el complemento es llamado Gemará (Ver: D. Romano, "Talmud" en: A. Díez Macho y otros: Enciclopedia de la Biblia, Barcelona - 1963 - VI, 854).

(150) H. van der Loos, The miracles of Jesus, Leiden (1968) 158.

(151) Consta, por ejemplo, que la Pugio fidei del dominico Raymundus Martin contiene pasajes de los escritos rabínicos, desconocidos por otras fuentes, cuya autenticidad nadie ha puesto en duda. El autor recibió, en marzo de 1264, junto con el obispo de Barcelona y tres otros dominicos, por parte del rey Jaime de Aragón, la orden de borrar de los manuscritos del Talmud los pasajes ofensivos a la religión cristiana (ver: H. Strack, Einleitung. . . 79, n. 1).

(152) Por lo general, los autores, tanto judíos como cristianos, ofrecen las razones por las que aceptan o rechazan la validez (cronológica o de otro tipo) de tal o cual referencia talmúdica, como aplicable a Cristo o no. Pero, pocas veces se da la unanimidad plena. Por ejemplo: M. Goldstein (Jesus in Jewish Tradition, New York - 1956 - 22), respecto a la noticia de Sanhedrin, 43 a, sobre la sentencia capital de Jesús, opina: "Esto parece ser un testimonio definitivo en los datos rabínicos primitivos". J. Klausner (Jesus of Nazareth. His life, times and teaching, London - 1946 - 22. 1\'aa ed. alemana: 19O7) acepta igualmente el gran valor histórico de esta baraitá. En cambio P. Winter ("On the trial of Jesus" en: Studia Judaica,ed. E. I. Ehrlich, Berlin - 1961 - 144) acerca de este mismo pasaje afirma: "El valor de evidencia de esta baraitá para propósitos históricos es nulo".

Tales discrepancias de apreciación sobre la solidez de las perspectivas rabínicas respecto a Jesús, llegan hasta tiempos más cercanos. Sirva de muestra el juicio negativo de J. Maier (Jesus von Nazareth in der Talmudischen Ueberlieferung, Darmstadt - 1978 - 275): no existen textos tannaíticos (entre el primer y segundo siglo p. C. ) sobre Jesús y los textos amoraicos (desde el 2OO al 5OO p. C. ) no son originales, sino reelaboraciones posteriores al Talmud o interpolaciones. Ya hemos adelantado algo también sobre las reticencias más recientes de J. P. Meier (Un judío marginal, 1991) acerca de la utilidad de los datos que pueda suministrar la literatura rabínica respecto a la historia de Jesús (ver más arriba: pp. 12 - 13 con las notas 35 y 36).

En cambio,esas duras conclusiones de J. Maier (1978) han sido frecuentemente criticadas,precisamente en The Jewish Quarterly Review (73 - 1982 - 78 - 86: D. Goldenberg, "Once more: Jesus in the Talmud"), donde se observa que, si bien es necesaria una nueva valoración de los textos rabínicos sobre Jesús, conviene usar una correcta metodología, cosa que no ha realizado J. Maier. Critica igualmente a Maier G. Stemberger en su recensión de Kairos, 25 (1983) 122 ss.

Nos inclinaremos por esta última postura, tratando de suministrar cada vez las razones que nos convencen, para admitir o rechazar la validez de algunas tradiciones rabínicas sobre Jesús. "En este sentido podemos referirnos quizá a la clásica conclusión de Klausner: el valor esencial de los testimonios talmúdicos es el establecer que no hay razón para poner en duda la existencia de Jesús" (S. Pié i Ninot, Tratado de Teología Fundamental - Dar razón de la esperanza (I Pe 3, 15), Salamanca - 1991, 2\'aa ed - 22O. Citando la edición de la obra de Klausner publicada en Buenos Aires - 1971 - 2O).

Con todo,nos parece que también algo sobre sucesos mayores de esa existencia puede ser recabado de la vertiente de información rabínica, como, en la práctica, lo admite el propio J. Klausner. Ver el comienzo de esta misma nota.

(153) Sobre el particular puede consultarse: H. Strack, "Verschiedenheit der Urteile" en: Einleitung. . . , 88 - 93.

(154) H. Strack,ibid. , 92.

"El Talmud es una obra altamente desigual,asistemático por donde se lo mire e inabarcable. "El pensamiento talmúdico encara los problemas sólo como aislados y en ninguna parte hace el intento por componer sus resultados en un conjunto más amplio de pensamiento". . . Lo profundo y fundamental se encuentra al lado de lo insignificante, antiguas tradiciones están entrelazadas con noticias más recientes, etc. " (C. Thoma, Christliche Theologie des Judentums, Aschaffenburg - 1978 - 141 y 142, citando a. J. Guttmann, Die Philosophie des Judentums, München - 1933 - 49).

(155) J. M. Lagrange, Le Judaïsme. . . , XIX. Acto seguido ofrece "la defensa" (ineficaz, por cierto) que ensaya el autor judío Derenbourg: "¿Alguna vez se ha pretendido escribir la historia de Harún al - Raschid tomando como fuente las Mil y una Noches, o bien se ha soñado en alguna época con reprochar a estos cuentos encantadores haber falsificado la historia?" (Ibid, , XIX).

El asunto consiste, precisamente, en no confundir los géneros (leyenda con historia), por más que las fabulaciones recaigan sobre personajes conocidos por otros datos más seguros.

Otros numerosos autores israelitas tienen la lealtad de no atribuir valor histórico alguno a semejantes elucubraciones: "Muchas de estas leyendas - escribe S. Krauss (Jewish Encyclopaedia - 19O4 - VII, 17O) son creaciones de la teología" (en cita de: F. Prat, Jesucristo - Su vida, su doctrina, su obra, México - 1956, 3\'aa ed. revisada - I, 5). El autor recién citado confirma que el Talmud "no se preocupa de la verosimilitud, ni tiene noción de las distancias ni de los números. . . Séforis, ciudad vecina de Nazaret,tuvo ciento ochenta mil plazas públicas. . . Las trompetas del templo se escuchaban en Jericó;y el incienso quemado en el altar de los perfumes, en el interior del santuario, hacía estornudar a las cabras que pacían en las montañas de Moab. . . La letanía sería monótona" (ibid. , 5 y 6). Prat acerca también el severo juicio de uno de los israelitas más eruditos (J. Juster, Les juifs dans l`empire romain - 1934 - I, 23): "Estas abundantes discusiones jurídicas y teológicas, entremezcladas con toda suerte de digresiones, no dejan escapar sino unas cuantas enseñanzas históricas;algunas, desde luego, sobre los judíos de la Diáspora, pero en cuanto a Palestina, \'a1qué ignorancia, qué fantasía en los relatos!. . . en ningún caso son exactos sus cálculos " (ibid. , 6).

(156) F. Prat, ibid. , 7.

(157) Kurt Hruby, Les Chrétiens et le Christianisme dans les Documents et la Littérature Rabbinique ancienne, Rome (197O: ad usum privatum auditorum Pontificii Instituti Biblici), 7.

(158) La gran masa del pueblo de Israel, una vez vuelta del exilio babilónico, perdió el uso de su idioma hebreo. Se valía de la "lengua franca" de aquellas épocas: el arameo, muy afin con el mismo hebreo en sus raíces y gramática, si bien ostenta peculiaridades propias. Podríamos decir que el parentesco de ambas lenguas es parecido al vigente entre el portugués y el español.

Es posible encontrar un rastro de esta situación en Neh 8, 3 ss. Esdras lee la Ley, pero era necesario que, simultáneamente un grupo de levitas "la explicara" al pueblo, que ya no entendía el hebreo. De esas fechas proviene la función de un personaje, que debía ir traduciendo lo que se leía de las Escrituras en la lengua sagrada, hebrea, durante el oficio de lecturas. La redacción de estas "versiones" (que muchas veces estaban lejos de ser literales, añadiendo con frecuencia narraciones y amplificaciones considerables,con el fin pedagógico de actualizar lo proclamado) se llamó "Targum" (según los léxicos: del akádico: targumânu - intérprete - derivado, a su vez,de la raiz: ragama: llamar. Chaim Rabin ha demostrado hace tres décadas - ahora seis - que el término es de origen hitita: tarkumman, tarkummiya: explicar, traducir, anunciar ("Hittite words in Hebrew", en: Orientalia, XXXII - 1963 - 134. Datos suministrados por R. Le Déaut, Introduction à la littérature targumique, 19).

El encargado de este oficio era llamado targeman o torgeman, metorgeman o meturgeman. De ahí deriva en castellano la palabra trajamán (o: dragomán). Véase: M Cervantes de Saavedra, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, II, XXV (al final), donde un joven, que irá explicando la escenas del Retablo de Maese Pedro, es así llamado. Al castellano habría llegado a través de otro idioma semita emparentado, el árabe: turdjumán (con igual sentido), así como lo ha hecho al francés: "trucheman, truchement".

Hay considerables aportes para la intelección del trasfondo aramaico de los Evangelios, que provienen del examen comparativo con el Talmud, Targum y Midrash. J. Jeremias se ha destacado como uno de los más competentes en esta área de los estudios bíblicos (Ver: "Die aramäische Grundlage der Jesuslogien der Synoptiker" en su obra: Neutestamentliche Theologie - Erster Teil: Die Verkündigung Jesu, Gütersloh - 1971 - 14 - 38). Son clásicos asimismo los imponentes volúmenes de H. L. Strack y P. Billerbeck, Kommentar zum Neuen Testament aus Talmud und Midrasch, München (1974: 1\'aa ed. 1926). Se trata de seis tomos. Igual servicio ha brindado la tesis de M. Mac Namara, The New Testament and the Palestinian Targum to the Pentateuch, Rome (1966).

(159) Ver: R. Brown, The Gospel according tu John - I - XII, London, Dublin, Melbourne (1971) 326 - 327.

Este tipo de iluminaciones indirectas, respecto al ambiente en que tuvo necesariamente que moverse Jesús, por ej. , el culto del templo o sinagogal, ha sido analizado con general aceptación por el estudioso judío R. Aron en su obra: Así rezaba Jesús niño, Bilbao (198O).

El orden de las lecturas de la Torah y los profetas, que debía ser seguido en la liturgia de las sinagogas, ayuda también considerablemente, para captar algunas alusiones evangélicas. Por ejemplo, muchas realizadas por Jesús en un tiempo pascual (dentro del cual se tuvo la multiplicación de los panes: Jn 6, 4). Pero, no podemos extendernos en estos detalles (Ver: R. Brown, ibid. , 255: las lecturas prescritas por la Haggadah de Pascua ayudan poderosamente a comprender el significado de la escena que presenta a Jesús caminando sobre las aguas - después de la multiplicación de los panes - El discurso que sigue, pronunciado en la sinagoga de Cafarnaún (Jn 6, 59), es también muy bien ilustrado por las referencias a las costumbres indicadas por el leccionario sinagogal - Ver: R. Brown, ibid. : "The Jewish Background behind the Technique and Themes of the Discourse", 277 - 28O - ).

Las usanzas de noviazgo y esponsales judíos, conocidas igualmente sólo por las tradiciones rabínicas, colaboran asimismo para comprender los sucesos, dudas de José, etc. , en torno a la concepción misteriosa de Jesús en su prometida María (Mt 1, 18 - 25. Ver: P. Gaechter, María en el Evangelio, Bilbao - 1959 - : "Legislación matrimonial judía", 125 - 137. J. Mc Hugh, La Madre de Jesús en el Nuevo Testamento, Bilbao - 1978 - 218 - 225).

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